viernes, 13 de septiembre de 2013

Seamos como niños

Quiero compartir este devocional que cuando tome el celular en la mañana eso estaba en la pantalla, pienso que Jesús lo mando así para que fuera lo primero que viera después de apagar la alarma.
 En lo personal me quedo como anillo al dedo, sin embargo me puse a pensar cuando uno NO pretende rendirse en el primer intento, pero otra persona se siente lastimada ante cada intento que uno propone, a veces también esta bien respetar la desicion de la otra persona... es una lucha interna entre dejar que se haga la voluntad de Dios y no la mía, me pongo a orar y le pido dirección a Dios para actuar como el lo mande.

 Aquí lo dejo y pues cada quien saque sus conclusiones....

Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Mateo 18:3 (NVI)

Para que un niño construya un castillo de arena solo le hace falta un balde y una pala. En cambio cuando un adulto decide construir un verdadero castillo, necesitará obtener financiamiento para semejante obra y una serie de engorrosos trámites que le permitan llevar a cabo su sueño.

El niño sabe que en algún momento el oleaje se llevará su castillo; pero no se desanima por ello. En cambio al adulto le preocupa y le atemoriza la idea que su castillo algún día se desmorone.

Cuando las olas rompen el castillo del niño, él aplaude, salta de alegría, recoge su baldecito, toma la mano de su padre y vuelve a casa. Lo toma con cierta naturalidad, pensando quizás en construir otro el día de mañana. Diferente es la reacción del adulto. Cuando las olas de la vida embisten contra su castillo, se aterroriza y con tristeza e incertidumbre ve como se desmorona tan fácilmente lo que tanto esfuerzo le llevó construir.
 El niño no se preocupa por el mañana, solo se esfuerza y disfruta el momento. En cambio, el adulto se llena de temor y dudas acerca del futuro. Tarde o temprano las olas amenazarán nuestro castillo, ¿cómo reaccionaremos, como el niño o como el adulto de la historia?

Muchas veces nos rendimos al primer intento porque no logramos los resultados que esperábamos y esto puede deberse a que estamos acostumbramos a hacer las cosas a nuestra manera, sin haber orado ni pedido dirección a Dios. A veces solo acudimos a Él cuando ya no sabemos de qué manera solucionar los problemas en los cuales nos vemos envueltos.

Seamos como el niño, que a pesar de que las olas se llevaron su castillo, no se puso triste ni se enojó, sino que se tomó de la mano de su papá, con el íntimo convencimiento de que todavía hay un mañana, que se abre como un libro en blanco donde podremos escribir una nueva historia. Busca su voluntad en todo lo que hagas y él te mostrará cuál camino tomar. Proverbios 3:6 (NTV)

Quizás algunos de los castillos que tanto te costaron construir, se encuentren desechos y ya ni queden rastros. Puede que se te hayan caído castillos de familia, profesionales o de trabajo. Tal vez has invertido mucho dinero y esfuerzo en tu negocio, pero ahora te toca sufrir el sabor amargo del fracaso. Es hora de tener una actitud de niño, si bien es verdad que se me cayó un castillo, pero me levantaré mañana, tomado de la mano de mi Padre y construiré uno nuevo.

En este día te animo a construir un nuevo castillo ya sea en el área familiar, en el ministerio, en la economía o en tu profesión; pero ésta vez hazlo con un corazón de niño, reconociendo a Dios en lo que emprendas, porque solo de esa manera podrás construirlo sobre la Roca firme que es Jesucristo. Entonces por más que se levanten vientos y olas vengan a querer derribarlo, no podrán, porque lo edificaste sobre un fundamento inamovible. Cuando el sol se ponga y la marea suba, aplaude y festeja. Luego, toma la mano de tu padre y levántate porque una nueva historia está a punto de comenzar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario